5 consejos de autocuidado espiritual para ser feliz

Cuándo fue la última vez que nutriste tu espíritu? Se habla mucho de la importancia de nutrir el cuerpo físico a través de la dieta y el ejercicio, pero el cuerpo espiritual suele ser olvidado o ignorado. Para vivir una vida feliz y próspera, hay que tener en cuenta todos los aspectos (mental, físico, emocional y espiritual) para mantener el bienestar general.

Fíjate en qué área de tu vida tiendes a centrarte y qué podría necesitar algo de atención. Si la espiritualidad está decayendo, hay formas de avivarla. Puede que descubras que ya has estado haciendo algunas de estas cosas: las ideas de autocuidado son bastante intuitivas. La diferencia ahora es que empezarás a prestar atención con una nueva conciencia.

¿Por qué es importante el autocuidado espiritual?

Puedes ser la persona más sana pero seguir sintiendo que algo va mal o experimentar una enfermedad, tanto mental como física. El bienestar emocional y espiritual tiene una profunda influencia que se filtra y repercute en el cuerpo mental y físico. La soledad es una epidemia. Tus antepasados vivían en grupo y obtenían muchos beneficios de esta forma de vida, especialmente mentales y emocionales. Hoy en día, debes hacer esfuerzos concertados para buscar formas de alimentar esta parte de ti mismo.

¿No sabes por dónde empezar? Aquí tienes unos cuantos consejos de autocuidado espiritual para empezar tu vida sana y espiritual:

1. Practica el yoga

La intención del yoga es armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu, y se individualiza según las necesidades del momento. Los beneficios físicos son bien conocidos, pero el yoga es mucho más que una buena sesión de ejercicios. Te ayuda a conectar con tu cuerpo y con las emociones que guardas en tu interior.

El yoga fomenta el no juzgamiento y la aceptación del punto en el que te encuentras en la vida, con la certeza de que estás construyendo una base sólida para una vida más poderosa. Hay muchos tipos de yoga: explora los tipos que te gustaría probar.

2. Medita

La meditación es una de las prácticas espirituales más fáciles y accesibles de mantener. Puede que haga falta un poco de ánimo para empezar, pero una vez que te pones en marcha es difícil imaginar la vida sin ella. Los beneficios de la práctica de la meditación son numerosos e incluyen la reducción del estrés y una conexión más clara con lo que eres y lo que quieres de la vida.

Medita en cualquier momento y en cualquier lugar con la aplicación de Chopra. Accede a las meditaciones guiadas sobre la marcha de los pioneros del bienestar.

3. Prueba a caminar con atención

Caminar está infravalorado. Las investigaciones demuestran que las personas que padecen enfermedades mentales pueden beneficiarse de los paseos. Cualquier forma de actividad física es beneficiosa, pero caminar es diferente. Te permite hacer una pausa en la vida y estar en el momento. Respirar el aire fresco, sentir el pavimento bajo los pies y ver el cielo abierto son formas sutiles de enraizar y alimentar los sentidos. Caminar de forma consciente es una práctica que tiene muchos y grandes beneficios que podrían sorprenderte.

4. Despeja tu espacio

Una buena práctica en general es mantener un espacio bueno y despejado a tu alrededor. Estás constantemente intercambiando energía e información con los demás y es natural que acabes viéndote afectado de alguna manera. Es difícil conectar con tu verdadero yo si te sientes cansado o arrastrado. La limpieza con incienso, salvia, cedro o palo santo es una forma estupenda de limpiar tu espacio (incluido el espacio mental). Ya sea por el poder del aroma para elevar el ánimo o por la intención de limpiar la energía negativa, funciona.

5. Conecta con la comunidad

El ser humano es comunitario por naturaleza. Por desgracia, el estilo de vida que llevamos hoy en día no suele favorecer esta forma de vida. La conexión, la risa, el intercambio de ideas, el apoyo emocional y la fuerza para perseverar son algunas de las cosas que puedes experimentar a través de la comunidad.

Si no tienes ya estas conexiones, quizá tengas que salir de tu zona de confort y encontrar algunas. Hazte voluntario, encuentra gente que comparta tus intereses, asiste a reuniones religiosas o culturales, organiza tus propios grupos, únete a un club de lectura o asiste a una noche de juegos. ¡Hacer el esfuerzo será gratificante!

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Martín Joseph

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